En 2017 abrimos un centro de formación universitaria de ciencias económicas en Málaga. Presencial, en directo y grabado, todo sobre un campus propio.
Y nos pasó lo que le pasa a cualquier academia que crece: los alumnos aumentaban, los cobros se complicaban, el material se multiplicaba, y cada trozo del negocio vivía en un sitio distinto. Dedicábamos más tiempo a cuadrar recibos que a dar clase.
Así que lo montamos. Primero para nosotros, a base de resolver el problema que teníamos delante cada mes. Con el tiempo empezaron a preguntarnos otras academias cómo lo hacíamos, y de ahí salió Acadia.